Análisis de Fist of the North Star: Lost Paradise

Fist of the North Star: Lost Paradise

El estudio responsable de Yakuza adapta su habitual (y exitosa) fórmula al universo de El puño de la Estrella del Norte para conmemorar su 35 aniversario. El resultado es un juego con personalidad y violencia exagerada, aunque con un acabado modesto.

 

ARGUMENTO

Lost Paradise se desarrolla en una realidad alternativa a la del popular manga ochentero, así que no es necesario conocer su historia para ponerse al día. De hecho, se relatan los acontecimientos más relevantes desde el principio.

El juego está ambientado en un yermo posapocalíptico inspirado por Mad Max. El protagonista, Kenshiro, es experto en un ancestral y letal estilo de artes marciales que emplea los puntos de presión del cuerpo para, entre otras cosas, curar dolencias o hacerlos estallar. Movido por la esperanza de encontrar viva a su novia, recorrerá diversos enclaves derrotando a las bandas de matones que se interponen en su camino y ayudando a los que más lo necesitan.

El guion mantiene el interés por sus sorpresas, aunque no se le puede exigir profundidad: es un derroche de testosterona heroica a la japonesa, con tipos duros hipermusculados (aunque sensibles, si son de los buenos), frases lapidarias para recuerdo (como la célebre “ya estáis muertos”) y delicadas damiselas por las que partirse la cara.

 

LA HERENCIA

Se parte de la fórmula de Yakuza Kiwami y se adaptan tanto sus menús como sus indicadores en pantalla y estilos de juego. Hay, por tanto, misiones principales y secundarias en mapeados abiertos en tercera persona que se acotan cuando hay peleas, además de alocados minijuegos opcionales como hacer de experto barman o batear maleantes con una viga (impagable).

Toda acción aporta puntos de experiencia, así como recompensas en forma de objetos y/o dinero.

 

MECÁNICAS

El control de Ken imita al de Kiryu (en el que, por cierto, puede convertirse mediante una apariencia descargable) con alguna diferencia al combatir.

Para empezar, el botón círculo ahora se reserva a habilidades especiales de la técnica Hokuto Sinken. Con una pulsación en el momento adecuado se deja paralizado al enemigo, y, con otra, comienza una potente ejecución plagada de momentos de respuesta rápida que asegura la derrota de la mayoría de enemigos. Las ranuras de acceso directo a armas (que aquí no hay porque el propio Kenshiro se basta como arma) se emplean para equipar talismanes, que potencian diversos atributos temporalmente al luchar. Los talismanes se fabrican en tiendas esotéricas usando el dinero y los materiales recopilados y, al ser de un solo uso, toca repararlos (e incluso potenciarlos, si se cumplen los requisitos).

El comercio en el yermo puede funcionar con dinero, algo reservado a los asentamientos que cuentan con moneda propia, o mediante el trueque de objetos. En los asentamientos se pueden comprar y vender objetos del inventario e incluso piezas de equipamiento (ropa y complementos, que influyen en el estado general de Ken). Aunque los menús siguen estando anticuados para realizar estas acciones, al menos se destacan los objetos que admite cada personaje para acelerar el proceso.

Los orbes que se ganan en combate sirven para desbloquear habilidades en diversas categorías (aunque algunas se reservan a un avance concreto en la campaña) y conviene invertir en ellas para ganar en variedad de movimientos y en bienestar para Kenshiro.

Otra diferencia con las entregas más modernas de Yakuza es que no se puede guardar partida en cualquier momento: hay que hablar con ciertos personajes del mapeado y “contarles tu historia” para que quede registrada. Tiene sentido dada la ambientación.

Aunque la principal novedad es la inclusión de un vehículo, un buggy concretamente, personalizable y con el que se puede viajar a otros puntos del mapa. Algunos requerirán de ciertas mejoras para poderse alcanzar, pero la principal preocupación serán los daños y, sobre todo, el nivel de gasolina (que si se agota equivale a Game Over). El territorio a recorrer es amplio y cuenta con bandas enemigas que, si te alcanzan, obligan a bajar del vehículo para luchar. Otro añadido justificado.

 

MÁS QUE TORTAS COMO PANES

Sin duda, la mayor peculiaridad de la franquicia Fist of the North Star es su violencia exagerada, con cuerpos que se hinchan y revientan de dejando chorros de sangre a su paso. Resulta tan irreal, y tan frecuente, que desensibiliza y se aleja del gore más desagradable invadiendo el terreno de la comedia, sobre todo por los diálogos que acompañan. Shōnen en estado puro.

 

ARTE Y TECNOLOGÍA

Lost Paradise luce modesto, aunque el acabado cel shading de sus personajes es vistoso y muestra efectos dignos en pantalla. Técnicamente destaca por su solidez y fluidez, funcionando a 1080p a 60fps incluso con Modo Optimizado y Supersampling activados en PS4 Pro.

El apartado sonoro cumple, con buenas interpretaciones (más auténticas aún en japonés) y una banda sonora con predominancia del heavy metal que acompaña perfectamente a la acción, como en Yakuza. Para los fans de SEGA, la mayor sorpresa es poder escoger temas de otras franquicias de la empresa durante los viajes en el buggy.

 

PEGAS

  1. Poca variedad en los enemigos (punks, habitualmente), algo achacable a la ambientación.

 

  1. El buggy tiene físicas raras y derrapa demasiado como para conducir con precisión. Cumple con su cometido, pero mejor evitar las carreras opcionales.

 

  1. Emplea el mismo, y tedioso, sistema de doble pantalla consecutiva al guardar que Yakuza Kiwami: primero se ocupa de la partida en sí y después de las preferencias de sistema, y en cada momento te informa de ello.

 

  1. También, como en la saga Yakuza, hay abundantes paredes invisibles que rompen la credibilidad de las zonas abiertas.

 

  1. Las voces durante los combates quedan enmascaradas por la música y los efectos sonoros, además de que unos diálogos se superponen a otros. Resultan poco legibles en general.

 

  1. Los diálogos secundarios no están doblados y eso, automáticamente, da un aspecto desfasado al juego.

 

  1. Acabado irregular: conviven buenos modelados con otros que no lo son tanto, hay animaciones modestas y ciertos escenarios parecen de la pasada generación.

 

  1. Como juego de nicho que es, llega solamente en inglés tanto en textos como en voces (aunque éstas también pueden ser en japonés). Una localización al castellano es deseable.

 

CONCLUSIÓN

Lost Paradise es un derivado menor de la saga Yakuza que cumple como adaptación del manga en que se basa. Si te atraen el género de la acción, o esta fórmula en particular, da igual que desconozcas la franquicia El Puño de la Estrella del Norte: es un punto de entrada ideal para las aventuras de Kenshiro. Por otra parte, si ya conocías a Ken, disfrutarás de la trama alternativa y sus constantes homenajes.

En general, un juego modesto y con personalidad a tener en cuenta.

 

DATOS

  • Plataforma: PS4
  • Género: acción y aventura con toques RPG
  • Jugadores: 1
  • Desarrolla: Ryu Ga Gotoku Studio (SEGA)
  • Distribuye: SEGA (digital), Koch Media (físico)
  • Idioma: inglés (textos), japonés o inglés (voces), español (manual)
  • Edad recomendada: PEGI 18 por violencia, palabras malsonantes e incitación a juegos de azar
  • Precio: 59,99 €

Analizado gracias a una copia de prensa proporcionada por Koch Media.

 

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