Análisis de Dragon Quest XI: Ecos de un Pasado Perdido

Dragon Quest XI

La veterana saga de rol regresa a Occidente con su entrega numerada más avanzada (y posiblemente más redonda): una oda a la fórmula más pura del JRPG con leves concesiones a la actual generación.

 

PLANTEAMIENTO

En línea con otras entregas de esta saga de espada y brujería, propone la forja de héroe de un joven que deja su pueblo al llegar a la mayoría de edad. En su viaje por el reino de Erdrea, descubrirá que forma parte de una leyenda y reunirá a un conjunto de aventureros con los que luchar contra la amenaza que se cierne sobre su mundo.

La trama de Dragon Quest XI está bien llevada y engancha tanto por sus giros, algo más oscuros que de costumbre, como por su entrañable reparto de aliados. Destaca también la verosimilitud del mundo de Erdrea, que no solo reacciona ante los acontecimientos, sino que cuenta con un vasto trasfondo que cohesiona sus territorios.

 

SISTEMA DE JUEGO

La fórmula es la habitual en la actualidad para un JRPG: hay combates por turnos con magia, armas y objetos, localizaciones seguras donde comerciar y descansar, mazmorras laberínticas por explorar, un enorme mapeado, algunos mini-juegos opcionales, y horas de misiones principales y secundarias. Lo menos ocurrente son las secundarias, aunque sirven para ahondar en el trasfondo de Erdrea y obtener recompensas exclusivas.

Como es habitual, los combates aportan puntos de experiencia (para mejorar habilidades) y dinero (con el que comerciar). El sistema de mejora de los personajes funciona a base de casillas con estructura de árbol: al ir desbloqueando con puntos de experiencia, las casillas adyacentes ofrecen nuevas habilidades relacionadas existiendo muchas posibilidades entre las que escoger.

 

NOVEDADES

En general:

  1. Hay dos modos de cámara: uno fijo y otro libre que permite apreciar mejor los escenarios.
  2. Un mundo vivo con rutinas horarias, enemigos a la vista, y paso del tiempo real.

  1. Mayor exploración libre de los escenarios que nunca porque incluso hay varias alturas a las que acceder. Se puede recorrer el mapeado a mayor velocidad a caballo e incluso acceder a zonas exclusivas con otras bestias que pueden montarse.
  2. Se pueden cambiar los aliados en plena batalla, lo que permite el mayor nivel táctico hasta la fecha.
  3. El estado Concentrado durante las batallas, algo que se activa de forma aleatoria, permite ataques individuales más potentes e incluso habilidades de grupo de diversos tipos. Un añadido que aporta variedad.
  4. Se puede crear equipamiento mediante la opción llamada “Forja” si se cuenta con la receta y los ingredientes necesarios, aunque también involucra un mini-juego que puede aumentar el valor del arma si se resuelve correctamente.
  5. Se incluyen el pañuelo y los ropajes del héroe de Dragon Quest VIII vía actualización. El guiño no es casual: la actual entrega recoge el manto de aquélla en cuanto a presentación y fórmula de juego.

Exclusivas de la edición occidental:

  1. Doblaje completo (en inglés), algo inexistente en la versión japonesa y que se incorporará a lo largo de 2019 en la versión para Switch.
  2. Ajustes de dificultad extrema para los más valientes: la llamada Misión Dragoviana, que se configura al empezar el juego. En partida, pueden retirarse estos ajustes de forma permanente en iglesias.
  3. Una interfaz visual renovada y más intuitiva.
  4. Ajustes para dar fluidez general como una mayor velocidad de movimiento o una mayor fluidez en la cámara.

 

DURACIÓN

Limitándose a la trama, Dragon Quest XI da para unas 50 horas, aunque explotando todo lo que ofrece el mapeado puede duplicar con holgura esa cifra. Por horas de diversión, es sin duda una adquisición rentable.

 

ARTE Y TECNOLOGÍA

No es un título puntero, pero sí el Dragon Quest que mejor luce. El buen hacer de sus desarrolladores y el salto a Unreal Engine 4 han hecho posible un vasto mundo con una larga distancia de dibujado, tiempos de carga breves, una tasa de fotogramas estable (30 fps), y un acabado definido en general (especialmente en PS4 Pro donde alcanza las 4K por reescalado). Destacan también la calidad de las texturas y las animaciones (las mejores de la saga hasta la fecha), los encantadores diseños de bestias y personajes (obra del mangaka Akira Toriyama) y el hábil empleo de la iluminación y la profundidad de campo.

En el apartado sonoro hay correctos efectos (destacando los guiños retro para los fans), una mezcla multicanal competente y la habitual banda sonora a cargo de Koichi Sugiyama, de corte optimista y elaborada con instrumentos sintetizados que homenajean el sonido clásico de la saga. Las voces están bien interpretadas y llama la atención el acento británico que se aplica, que incluye variantes para diferenciar las regiones del mapa. En cuanto a los subtítulos y el resto de textos en pantalla, cuentan con una inmejorable adaptación al castellano que destaca por sus ocurrentes nombres y apropiadas expresiones coloquiales.

 

PEGAS

  • La carrera automática se activa con el botón Options, que debería aglutinar los menús. Con esta extraña decisión, además, el panel táctil queda inutilizado para otros usos habituales como desplazarse por el menú del mapa.
  • En el modo en primera persona no te puedes mover, sino que quedas anclado en tu posición pudiendo solo mover la cámara y hacer zoom. Además, los personajes más cercanos desaparecen misteriosamente de tu vista (como los aliados). Resulta anacrónico no poder moverse en este modo.
  • La existencia de paredes invisibles por todas partes, máxime cuando se ofrece un alto nivel de exploración libre.
  • Hay algo de popping a media distancia, algo que no es grave teniendo en cuenta el rendimiento general.
  • La mayoría de diálogos (fuera de escenas importantes) quedan sin doblar como si fuera un juego de la época de PS2. Curiosamente, la entrega de la saga de aquella época, Dragon Quest VIII, sí tuvo un doblaje completo.

  • Por comparación con otros juegos de mundo abierto, se echa en falta poder atacar a caballo o al menos embestir a los monstruos. Cuando los tocas, se inicia un combate a pie clásico y luego vuelves a estar montado, lo que rompe la coherencia.

 

CONCLUSIÓN

Dragon Quest regresa a Occidente con la mejor entrega posible hasta la fecha que hará las delicias de los fans de los JRPG clásicos. Por su accesibilidad, es recomendable también como punto de entrada para los neófitos que quieran acercarse a este universo de fantasía.

No obstante, pese a sus actualizaciones audiovisuales, demuestra el inmovilismo japonés del diseño de videojuegos al mantener su fórmula prácticamente intacta durante más de 30 años. Ojalá tenga el suficiente éxito como para que nos llegue también una futura entrega con mecánicas actuales y doblaje, ya por fin, en castellano.

 

DATOS

  • Plataformas: PS4 y PC (vía Steam)
  • Analizado en: PS4 Pro
  • Género: JRPG
  • Jugadores: 1
  • Desarrolla: Armor Project y ORCA
  • Distribuye: Square Enix (digital), Koch Media (físico)
  • Idioma: manual y textos en español, voces en inglés
  • Edad recomendada: PEGI 12 por violencia no realista, detalles sensuales e incitación a juegos de azar
  • Precio: 59,99 €, aunque actualmente se puede encontrar por unos 39,90 € o menos tanto en físico como en digital.

 

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