Análisis de Travis Strikes Again: No More Heroes

Travis Strikes Again: No More Heroes

Casi nueve años después de la segunda entrega de No More Heroes en Wii, la peculiar saga del asesino otaku vuelve en exclusiva a una consola de Nintendo, en este caso Switch. Pese a la coletilla “No More Heroes”, este Travis Strikes Again no es una secuela al uso ni un juego destinado a todos los públicos.

 

QUÉ ES

Realmente es un spin-off de la saga principal para revitalizar el interés por ella, ya que se ha saltado una generación de consolas y, de paso, darla a conocer a más gente. Si vende bien, la tercera entrega de No More Heroes tendrá la demanda suficiente como para justificar su desarrollo. Pero además cumple otro propósito: celebrar los 20 años de su estudio, Grashopper Manufacture, y por eso contiene guiños a varios juegos y personajes suyos.

En sí, este spin-off es como un compendio de indies de diversas épocas del videojuego (desde los vectores hasta los actuales polígonos) que homenajea tanto al desarrollo japonés como al occidental. Destacan especialmente los homenajes a Devolver Digital, que es la distribuidora independiente occidental con la que más se identifica Suda51.

 

ESE EXTRAÑO DESARROLADOR JAPONÉS

“Suda51” es el alias del padre de la criatura: el desarrollador japonés Goichi Suda. Este tipo hace juegos de autor que tienen buenas críticas en occidente, aunque escasas ventas, y que fracasan en Japón. Su lema se podría resumir en el eslogan de la pantalla de carga del primer No More Heroes: “Punk is not dead”.

La ideología de este género musical le define: es un espíritu inconformista, iconoclasta y contestatario. A esto hay que sumar sus influencias: por un lado la cultura popular occidental (ciencia-ficción, lucha libre mexicana, terror de serie B, etc.), y por otro la vertiente otaku japonesa (adicción al anime, los robots, o las consolas de los años 90, entre otras cosas). Esta explosiva mezcla le hace demasiado nipón para occidente y demasiado occidental para Japón, aunque al final sus fans más fieles están fuera de su país. En pocas palabras, su estilo es una mezcla loca que alterna drama y comedia, y rompe la cuarta pared cuando quiere.

 

TRAMA

Travis Touchdown, el asesino otaku que llegó a lo más alto de la Asociación de Asesinos Unidos, se ha retirado y vive en una caravana lejos de la ciudad de Santa Destroy y de su familia. Bad Man, el padre de la asesinada Bad Girl del primer No More Heroes, le encuentra y, cuando empiezan a luchar, son absorbidos por la misteriosa consola retro llamada Death Drive Mark II.

En el mundo virtual descubren que, si reúnen las 6 Death Balls (los extraños soportes que contienen los juegos de la consola) y los superan, podrán pedir cualquier deseo. Entonces forman una extraña alianza para que Bad Man reviva a su hija, mientras que Travis revela lo sucedido a los creadores de la consola.

La trama tiene gracia, engancha y sigue la norma de Suda al ser totalmente imprevisible. Lo malo es que no avanza apenas la historia general de No More Heroes por ser el enlace con la futura tercera entrega, que parece estar en marcha, así que todo queda en un aperitivo para fans plagado de guiños a Grasshopper. Como nota curiosa, es el primer juego que recibe un “parche del Día 7” sobre la fecha de lanzamiento para ampliar la secuencia de inicio, en este caso con un homenaje a Killer7. Espero que los dos DLC que salen en breve respondan a más preguntas o, al menos, que aclaren un poco el final de este spin-off.

 

SISTEMA DE JUEGO

Cada Death Ball propone un juego distinto, así que puedes encontrar un puzle sobre rotar un barrio residencial o incluso una carrera de motos futurista, entre otras sorpresas. El denominador común de todos son las secciones Hack and Slash: un juego de acción con armas en el que derrotas a hordas de enemigos y ganas puntos de experiencia para mejorarte. Todo es a la vieja usanza, así que para recuperar salud tienes que subir nivel o buscar tiendas o puntos de guardado. Puedes escoger personaje desde el menú de pausa, cada uno con sus propias habilidades y armas (sable jedi para Travis y bate de béisbol para Bad Man), y un segundo jugador puede incorporarse para repartir cera. La cámara sigue tus movimientos y, según el nivel, muestra la acción en vista lateral, cenital o hacia el horizonte. Esto demuestra que a Suda “se la suda” la coherencia.

Puedes realizar acciones clásicas de la saga como el ataque fuerte, el ataque cargado, la esquiva o el agarre de lucha libre, pero ahora además cuentas con cuatro ranuras para habilidades especiales (por cierto, que puedes almacenar varias configuraciones de ellas para tu comodidad). Estas habilidades se consiguen explorando o superando los niveles y, al equiparlas, te permiten hacer cosas como paralizar a los enemigos, electrocutarlos o curarte un poco. Aunque el sistema de combate es sencillo, tiene algo de profundidad: de ti depende subir o no nivel por cada personaje con los puntos obtenidos, las habilidades te permiten diversas estrategias, y tanto ellas como tu arma básica necesitan un tiempo para recargarse. El toque Suda consiste en que, para recargar la batería del arma, tienes que agitar el mando mientras Travis menea la espada como un pajillero (un clásico). Bad Man, directamente, se bebe una de las cervezas de su cinturón con cada agitado que hagas, así que debes vigilar que no se emborrache.

Tras superar cada sección de golpes, se retoma el género propio de cada juego de la Death Drive hasta que vuelva a tocar darse de tortas. Así hasta llegar al jefe intermedio y, después, al jefe final de fase, en el que hay que dar lo mejor de sí. Como es habitual en No More Heroes, los diálogos con los jefes y su personalidad son uno de los atractivos, aunque en esta ocasión den menos juego de lo habitual.

Cuando acabas con el jefe de cada juego, vuelves a la caravana de Travis, que es el nexo entre mundos. Aquí tienes varias opciones para pasar el rato: lo más destacable es que puedes comprar camisetas con el dinero y las piedras aztecas acumulados (algunas son de juegos indies como SUPERHOT, aunque solo son cosas estéticas que apenas se ven cuando juegas), leer faxes que te dejan otros personajes (sirve para ahondar en la trama), o leer recortes de revistas de videojuegos tipo Hobby Consolas.

Estos recortes son lo mejor: añaden contexto a cada juego de la Death Drive, te enseñan zonas secretas, y recuerdan el cachondeo y los rumores que se manejaban en las revistas de los años 90 cuando apenas había información.

Para avanzar en la trama, tienes que usar la moto de Travis, que ya ni siquiera conduces: los acontecimientos suceden a modo de aventura conversacional en un monitor entrelazado de fósforo verde con la imagen de Travis a un lado y la de su interlocutor al otro.

Estas partes pueden ser las más pesadas si no te interesa leer o no te gusta el género, aunque aportan contexto y humor, incluso riéndose de recurrir a esto por falta de presupuesto. Al terminar la sección de viaje en moto, obtienes una nueva Death Ball y empieza de nuevo el ciclo de meterte en la consola, derrotar enemigos y demás.

 

DIFICULTAD

No es un juego demasiado complicado (en dificultad normal) porque, aunque los jefes finales son un desafío, tienes suficientes habilidades como para derrotarlos si las aprovechas bien. Además, entre que los enemigos no tienen inteligencia y que puedes cambiar casi siempre entre Travis o Bad Man, si te dosificas bien la barra de salud de cada uno te puedes pasar el juego sin perder una sola vida.

 

DURACIÓN

Unas 12 horas si vas a por la trama, algo más si buscas secretos. Cada juego de las Death Balls dura entre 1 hora u hora y media, y el resto del tiempo lo pasas en la caravana o en la aventura conversacional. No está mal para lo que cuenta, y los fans siempre pueden ampliar con los DLC.

 

ARTE Y TECNOLOGÍA

Por primera vez usan el Unreal Engine 4 y eso supone que hay efectos vistosos en los juegos más actuales, aunque en general no es un compendio que destaque visualmente por la falta de presupuesto y porque recrea títulos retro en su mayoría. De hecho, la mayor parte del tiempo la pasas jugando en un marco 4:3 dentro de tu pantalla panorámica para emular aún más la época (los bordes se aprovechan para los indicadores). El diseño de arte, al menos, le da personalidad por sus modelados y algunas texturas. Técnicamente destaca por mantener unos 60 fps bastante estables, aunque a costa de una resolución máxima de 720p.

En el sonido ocurre algo parecido: los efectos y la música recrean diversas épocas del videojuego y por eso no son rompedores, aunque hay algún tema chulo como el homenaje a Horse Steppin de Hotline Miami.

En cuanto al doblaje, las voces en inglés están bien interpretadas con habituales del gremio como Robin Atkin Downes (Kazuhira Miller en MGSV) en el papel de Travis. Los textos en castellano cuentan con una correcta localización y emplean expresiones coloquiales cuando deben.

 

PEGAS

  1. La pantalla de carga es de un color negro plano y se hace eterna (unos 35 segundos al arranque y unos 10 entre niveles). Como no pone siquiera “Cargando” en texto, parece que se ha colgado.
  2. En algunas ocasiones, la cámara te deja fuera de plano al seguir la acción porque espera unos instantes antes de moverse.
  3. Hay alguna ralentización puntual y alguna carga brusca de texturas. Los bajones empeoran con dos jugadores.
  4. Los enemigos tiene nula IA: van todos a por ti sin pensar en los obstáculos del terreno ni dividirse para acorralarte.
  5. Las animaciones son simples y eso, en la práctica, supone que no hay movimientos intermedios y que no puedes cancelar una acción una vez la has ordenado. Esto te pone en peligro algunas veces, sobre todo si te acorralan en una pared porque el personaje no responde y toca esperar a que se abra un hueco.
  6. Las secciones Hack and Slash podrían ser más cortas porque, aunque se introducen ciertas novedades, acaban aburriendo por lo ya dicho. Vamos, que no es ni tan profundo ni tan estimulante como un Bayonetta o un Devil May Cry.
  7. Algunos textos tienen erratas o no traducen debidamente el concepto. Por ejemplo, al referirse a un port de un videojuego, lo traduce literalmente como “puerto”.

 

CONCLUSIÓN

Por su bajo presupuesto y su modesta propuesta, no es un gran juego ni sacia como secuela de los No More Heroes, pero es un indispensable para fans de Suda. Realmente no puedo recomendarlo a nadie más porque, dentro de los Hack and Slash, hay otros mucho mejores y con más posibilidades mecánicas. Si te gustan la acción y las locuras de Suda, y sobre todo si jugaste los No More Heroes, es tu juego; si no, mejor no lo intentes. En compañía, quizás tenga un pase para los no iniciados en el “Sudismo”.

 

DATOS

  • Plataformas: Switch
  • Género: Acción, plataformas y aventura
  • Jugadores: 1-2
  • Desarrolla: Grasshopper Manufacture
  • Distribuye: Nintendo
  • Idioma: inglés con textos en castellano
  • PEGI: 16 por violencia y palabras malsonantes
  • Precio: 29,99 € en digital (39,98 si añades el pase de temporada), 39’99 € en físico (que incluye código para el pase de temporada). Recomiendo la versión física porque lo lleva todo y la puedes encontrar por unos 5 € más barata.

Analizado mediante la compra de una copia física del juego.

 

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